Zenith Defy Xtreme Zero-G El Primero

Zenith Defy Xtreme Zero-G El Primero

Hay que reconocer que el Zenith Defy Xtreme Zero-G El Primero es uno de esos relojes que no te deja indiferente: o te apasiona o te preguntas cómo alguien puede encargar este guardatiempos y pagar por él nada menos que 500.000 dólares. La complicación que define a este Zero-G es un tourbillon con jaula giroscópica que consta de un escape montado en juntas de cardán como si fuera un cronómetro marino.

Este “gravedad cero” es sensible a los cambios de posición y se mantiene constantemente en horizontal. Zenith tiene una patente que se traduce en un segundo tren de engranaje que sirve de punto de referencia para la oscilación de los ejes del escape y un engranaje diferencial con inversor que compensa todos los movimientos relativos de la estructura.

En 1969 Zenith presentó en Baselworld el calibre El Primero, que era el primer cronógrafo del mundo equipado con un rotor de bobinado central que alcanzaba una frecuencia de 36.000 alternancias por hora (de ahí su nombre), lo que le permitía medir las décimas de segundo. El Defy Xtreme Zero-G también se basa en este calibre, que respecta la normativa COSC.

Zenith Defy Xtreme Zero-G El Primero

Pero si estas características no te han convencido, no podemos olvidar que este reloj de titanio dispone de válvula de helio y es capaz de someterse a una profundidad de hasta 1.000 metros, soportando además altas temperaturas.

Lo mejor es que veáis el vídeo que os adjunto para apreciar la complicación que supone su tourbillon con jaula giroscópica.

Características técnicas:

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