Chronoswiss Wristmaster

Chronoswiss Wristmaster

Gerd-Rüdiger Lang, fundador de Chronoswiss en la década de los ochenta del siglo pasado, nos sorprende con un reloj gigantesco (84 x 42 mm) en el que sobre una placa de acero ha colocado dos esferas en homenaje al mundo del automóvil, pues recuerda al cuadro de mandos de los deportivos clásicos. Está claro que nos encontramos ante un guardatiempos que no es apto para todos los públicos, ya que llevar un reloj así está reservado para muñecas grandes.

Ambos relojes trabajan de manera autónoma (Chronoswiss permite intercambiar sus posiciones) y mientras que uno de ellos está destinado a la indicación horaria con un calibre automático basado en ETA 2892-A2 (grosor de sólo 3,6 mm y diámetro de 25,6 mm), el otro, con calibre C.751 (que en realidad es un ETA 7750 al que han desmontado los indicadores de tiempo), sirve para cronometrar intervalos de tiempo que van desde un octavo de segundo hasta 12 horas. En este segundo reloj el mando de las funciones de partida, parada y puesta a cero se hace mediante dos pulsadores situados en su parte superior.

Todo esto se completa con su cierre de bayoneta (ya empleado en el Grand Régulateur, el reloj de bolsillo para muñeca), que permite extraer las cajas de la base en muy pocos pasos.

Características técnicas:

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