Punzón de Fleurier
Hace unos días hablamos del Punzón de Ginebra (o Poinçon de Genève) para explicar lo que significa este sello de calidad que llevan los relojes mecánicos que se montan y ajustan en la zona de Ginebra. En esta ocasión vamos a contaros qué es el Punzón de Fleurier, que tiene el mismo nombre que la localidad de Fleurier del cantón suizo de Neuchâtel en el distrito de Val-de-Travers. Hasta el siglo XVII Fleurier era una ciudad esencialmente agrícola, pero fue en el XVIII cuando David Jean-Jacques Henry Vaucher, discípulo de Daniel Jeanrichard, comenzó a desarrollar la industria relojera. Otro ilustre vecino de la zona fue Edouard Bovet, que comenzó una fructifera relación comercial con China, llegándose a establecer en este país en 1818.
Actualmente hay cuatro firmas relojeras en Fleurier: Chopard, Bovet Fleurier, Parmigiani Fleurier y Vaucher Manufacture Fleurier. En junio de 2001 estas cuatro empresas decidieron crear la Fondation Qualité Fleurier, que se propuso establecer una serie de criterios técnicos y estéticos para la certificación de relojes. Con una estructura autónoma e independiente, cuenta con la ayuda de la Confederación Helvética, el estado de Neuchâtel, la comuna de Fleurier, la Asociación de Val-de-Travers y la Fondation Philipper Jêquier.
Abierta a todos los fabricantes de relojería mecánica suizos y europeos, el certificado reúne un conjunto de exigencias técnicas y estéticas para asegurar al comprador que el reloj que está adquiriendo tiene una precisión, solidez y durabilidad probadas. Como podemos ver, mientras que el Punzón de Ginebra es exclusivo para manufacturas de la zona, el Punzón de Fleurier abre sus puertas a otras localidades y países.
Veamos las cuatro grandes condiciones para conseguir el certificado de Punzón de Fleurier:
- El movimiento debe responder a una calidad de acabado estético exclusivo. Los principales elementos del movimiento (platina, puentes, barrilete, rotor, ruedas, etc.) serán objeto de un detallado examen visual a 30 centímetros y al microscopio. Si se localiza algún ángulo vivo bruto y hay partes que no están pulidas, así como las cabezas de los tornillos no son planas y pulidas sobre la ranura y contorno, el movimiento no obtendrá el certificado.
- Debe ser certificado COSC. Todos los movimientos deben disponer de la cerficación de cronómetro otorgada por la oficina de Contróle Officiel Suisse des Chronomètres (COSC).
- Los relojes deben pasar una serie de pruebas de estanqueidad (salvo relojes con muchas complicaciones), campos magnéticos, envejecimiento, tracción-presión sobre la tija y sobre los pulsadores, etc. Este test se realiza sólo a una parte de la producción del modelo que quiere conseguir el Punzón de Fleurier.
- La marcha del reloj debe ser testada por la máquina Fleuritest, que mide la regularidad de marcha durante 24 horas en las mismas condiciones que las del uso habitual. Para ello simula los movimientos de un hombre o una mujer en cada una de sus actividades diarias. La precisión del reloj debe mantenerse entre 0 y +5 segundos.
Si has disfrutado de este post, considera la opción de dejar un comentario o suscribirte al feed para poder seguirnos desde tu lector de feeds.
Comentarios
Es sólo un rumor que no tiene mucho sentido porque estamos hablando de una norma de calidad para relojes mecánicos. Lo que sí parece que se plantean es hacer una especie de versión del Punzón de Fleurier para relojes de cuarzo, pero obviamente las condiciones para conseguirlo serían muy diferentes y por supuesto no tan exigentes.












Aunque no lo has comentado, se rumorea que la distinción de Punzón de Fleurier también la quieren dar a los relojes de cuarzo. ¿No es eso un desprestigio para la industria relojera suiza?